EconomíaPublicacionesHORROR A LA VERDAD INCONVENIENTE

febrero 1, 2019

Por HERMANN TERTSCH
ABC  Viernes, 01.02.19

Minimizan y callan todo lo grande, noble y bueno de un pasado sin igual

DICE el ministro de Cultura, José Guirao, que conmemorar el 500 aniversario de la gesta de Hernán Cortés en la toma de México sería un lío, «un tema complicado». Podría molestar a gente, mexicana o no. Por eso es mejor dejarlo. Por eso España debe ignorar que se cumple medio milenio de una de las páginas más asombrosas y gloriosas de la historia de la Humanidad. Cortés, que de haber sido inglés o francés sería honrado como un genio militar, diplomático y político comparable a Alejandro Magno, es para los políticos españoles una molestia a olvidar. Cortés, que con la primera gran incursión en el continente inició la aventura civilizadora de la conquista española de América cuya importancia y consecuencias para el mundo moderno solo el Imperio romano iguala, es un personaje «incómodo». La efeméride debe ignorarse como si fuera un hecho vergonzante y no una hazaña gloriosa por la que todas las grandes naciones envidiaron a España.
El ministro no es de lo peor de ese gabinete de los horrores que es el Gobierno de Sánchez. Pero al final le molesta el protagonismo universal de España tanto como a esa ninfa fanática catalanista de Meritxell Batet. Y también él nos insulta. Porque respeta más a quienes teme ofender con la verdad que a quienes ofende ocultándola. Lo ha dicho con franqueza conmovedora. Su razón es esa cobardía reputada de preferir la armonía a la verdad, la conveniencia al deber y la comodidad a la idea. No es que Guirao no sepa trampear. Por ejemplo cuando intenta ocultar que pretende continuar el infame saqueo del Archivo Nacional de Salamanca, esa indigna afrenta a la nación y su patrimonio que comenzó Zapatero, continuó Rajoy y hoy sigue, pese a sentencias que establecen que el expolio ha violado hasta la propia ley injusta creada con tan innoble fin. Nadie sabe cuántos documentos habrán destruido los organismos separatistas dedicados a inventar el pasado y a acabar con todo lo que desmienta las patrañas separatistas y comunistas de la República y la guerra. Siempre es lo mismo: horror a la verdad inconveniente.
José Guirao ha sido un eficaz gestor de esa «pomada cultural» pagada por la derecha para favorecer a la izquierda. Mimado por el PP para promover en Madrid todo lo que fuera de izquierdas en la cultura. Con el mensaje de que el que no fuera de izquierdas debía parecerlo si quería alguna subvención, encargo, invitación, entrevista, promoción, empleo, contrato o mera llamada telefónica. La izquierda sabe aniquilar todo vestigio cultural de ideología no conforme. Y la derecha le ha ayudado estos 35 años. Guirao ha gestionado alfalfa ideológica y política izquierdista con apoyo de la derecha. Es decir, sin controversia, De ahí esa franqueza. Es hispanofobia interiorizada. No busquen promoción para los libros de Elvira Roca o el «Mito de Hernán Cortes» o «La Conquista de México» de Iván Vélez. Ni para el soberbio «Hispania Spania» del benedictino Santiago Cantera. No busquen en el Instituto Cervantes una agenda sobre la gesta de la hispanidad que desde el siglo XVI vierte la lengua española por el continente hasta Tierra de Fuego y desde los pantanos de Florida al Pacífico norte y hasta Alaska. No. El Cervantes de Londres anuncia una conferencia sobre «cómo marcó Europa el mundo moderno». España, no. Lo menos posible. Es lógico. Nadie espere que hagan justicia al glorioso pasado de una nación los mismos que pretenden desmembrarla y destruirla como destruyen el Archivo de Salamanca. Hay que quemar documentos, minimizar, ridiculizar y callar todo lo grande, noble y bueno de un pasado sin igual. Para no molestar a los enemigos de España dentro y fuera. Y para no permitir a los españoles acceder al tesoro de un conocimiento que, convertido en muy justificado orgullo y amor, podría generar feroz resistencia frente a tanto desmán.

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